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    November 29

    Bienes invisibles

     
     
    BIENES INVISIBLES
     
    Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en un solo cuarto, en una pequeña ciudad del norte de Escocia.
     
    La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel.  Según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla a la mañana siguiente, llena de regalos.
     
    Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero.  Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz, como el cariño de la mamá por ejemplo.
     
    Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía.  La recoge con emoción y alegría y se la muestra a su mamá: ¡Está llena de bienes invisibles! le dice, y se le ve feliz.
     
    Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo.  ¿Y a ti Tomás, qué te ha traído Papá Noel?  le preguntan.
     
    Tomás muestra feliz su media vacía, ¡a mía me ha traído bienes invisibles! contesta.  Los chicos se ríen de él.  Entre ellos Federico, un chico consentido, quien tiene el mejor regalo pero no es feliz.  Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás y enfurecido destruye el valioso juguete.
     
    El papá de Federico se aflige, y pregunta cómo podría darle gusto a su hijo.  En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía.  Le pregunta ¿qué te ha traído Papá Noel?
     
    A mí, bienes invisibles, contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá.
     
    El papá de Federico comprendió.  Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo.  Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad.
     
    November 27

    Sentire... sentiras...

     
     
    SENTIRE... SENTIRAS...
     
    Sentiré que me quieres cuándo te acerques a mi lado, y con tu amor tan callado me beses en la mejilla.
    Cuando pueda mirarte y tus ojos yertos desvíen mi mirada.
    Sentiré que me quieres cuando sin hablarme puedas decirme los mil te quiero tan callados.
    Cuando me abrases con tímido suspiro.
    Sentiré que me quieres cuando sin aviso llegues a mi lado y me sorprendas.
    Cuando pases las horas a mi lado contemplando mi mirada olvidando tu pasado.
    Sentiré que me quieres cuando tu silencio no tenga ninguna explicación .
    Sentiré que me quieres cuando las horas pasen y sienta que de mi ya te has olvidado y tu regreses en el momento menos pensado y me digas que me quieres.
    Sentiré que me quieres cuando note que has cambiado, que ya no eres la misma persona y que te has convertido en alguien que siempre habría querido.
    Sentiré que me quieres cuando ya no tenga dudas, cuando no detengas mis palabras y te olvides de mis faltas.
    Sentiré que te hago falta cuando despiertes en la mañana y pienses en lo que hoy te he escrito.
    Sentiré que me quieres por lo que soy cuando estoy a tu lado, por lo que hablo, por lo que pienso, cuando callo y cuando te escucho.
     
     
    Sentirás que te quiero cuando extrañes mi presencia, aunque solo sea en aquellas noches en las que locamente te contaba y te hacia reír de mis locuras.
    Sentirás que te quiero por lo que hoy has oído y cada vez qué escuches mi nombre.
    Sentirás que te quiero cuando sientas con el corazón lo que hoy he escrito con el alma.

     
     

    Dos bebes en el pesebre

     
     
    DOS BEBÉS EN EL PESEBRE
     
    Años atrás dos profesores  respondieron una invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de Rusia, para enseñar moral y ética en las escuelas públicas, basada en principios bíblicos. Debían enseñar en prisiones, negocios, el departamento de bomberos, de la policía y en un gran orfanato.

    En el orfanato había casi 100 niños y niñas huérfanos, y dejados en manos del Estado. De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:

    Se acercaba la época de las fiestas. Los niños del orfanato iban a escuchar por primera vez la historia tradicional de la Navidad. Les contaron acerca de María y José llegando a Belén, de cómo no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre.

    A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del orfanato no podían contener su asombro. Algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra. Una vez terminada la historia, les dieron a los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco pesebre. A cada chico se le dio un cuadradito de papel cortado de unas servilletas amarillas. En la ciudad no se podía encontrar un solo pedazo de papel de colores.

    Siguiendo las instrucciones, los chicos cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras como paja.

    Unos pequeños cuadraditos de franela, cortados de un viejo camisón, fueron usados para hacerle la manta al bebé. De un fieltro marrón cortaron la figura de un bebé.

    Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres, el profesor  caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda. Todo fue bien hasta que llegó donde el pequeño Misha estaba sentado. Parecía tener unos seis años y había terminado su trabajo. Cuando miró el pesebre quedó sorprendido al no ver un solo niño dentro de él, sino dos. Llamó rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos bebes en el pesebre. Misha cruzó sus brazos y observando la escena del pesebre comenzó a repetir la historia muy seriamente.

    Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde la virgen María pone al bebé en el pesebre. Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia, dijo:

    "Y cuando la madre María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar.  Le dije que no tenía mamá ni papá y que no tenía un lugar para estar. Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El. Le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle tal como los tres Reyes Magos. Pero yo quería quedarme con Jesús, por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a El como regalo; se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor.  Por eso le pregunté a Jesús: Si te doy calor, ¿ese sería un buen regalo para ti? Y Jesús me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido. Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre... también compartiendo la mamá".

    Cuando el pequeño Misha terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas; se tapó la cara, agacho la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron a sacudirse en un llanto profundo. El pequeño huérfano había encontrado una madre y a alguien que jamás lo abandonaría. ¡Alguien que estaría con él para siempre!

     

    Como mantener un buen matrimonio

     
     
    COMO MANTENER UN BUEN MATRIMONIO

    Un hombre y una mujer estuvieron casados por más de 60 años.

    Ellos habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto nunca.
    Lo único que no compartían era que la viejita tenia en su closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella.

    Durante todos estos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la viejita se enfermo mucho y el doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad. El viejito tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topo con la caja de zapatos y se la llevó a la viejita a su cama.

    Ella le dijo que ya era tiempo de que supiera lo que había adentro. Cuando la abrió encontró 2 muñecas de crochet y una pila de dinero, eran 95,000 dólares. El sorprendido le preguntó sobre el contenido de la caja y ella le dijo:
    'Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería guardar silencio y tejer una muñequita de crochet' .
    El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que solo había dos muñecas en la caja. Así que ella solo se había enojado con él dos veces, en todos esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se la creía y sumamente conmovido. 'Oye amor', le dijo el viejito ya entendí lo de las muñecas...'pero ¿y el dinero?, ¿de dónde salió?'. 'Ah', le dijo la viejita, 'ese dinero es lo que gane de todas las muñecas que vendí durante todos estos años'
     
     

    Vispera de Navidad

     
     
    VÍSPERA DE NAVIDAD
     
    En una víspera de Navidad, un exitoso hombre de negocios se apuraba a llegar a la carnicería antes de que cerraran.

    ¿Va a comprar su pavo de Navidad? - preguntó un amigo.

    No. Hot dogs -respondió el hombre.

    Después explicó cómo, años atrás, un fracaso rotundo en sus negocios le había quitado toda su fortuna. Había tenido que enfrentar la Navidad sin trabajo ni dinero para regalos, y con menos de un dólar para comprar comida.

    Ese año, él, su esposa y su hija pequeña dieron las gracias antes de cenar y comieron hot dogs.

    Toda una jauría de ellos - rió.

    Su esposa le había puesto a cada salchicha, palillos de dientes que simulaban las piernas, y pajitas para las colas y los bigotes. Su hija estaba fascinada, y contagió su alegría a todos. Después de la cena dieron gracias de nuevo por el momento más amoroso y festivo que habían tenido jamás.

    Ahora es una tradición, dijo el hombre. Hot dogs para la Navidad, nos recuerda ese feliz día cuando nos dimos cuenta de que nos tenemos los unos a los otros y de nuestra capacidad de reír y celebrar.

     

     

    November 09

    El mejor regalo de Navidad

     
     
    EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD
     
    Si estás preocupado porque no saber lo que vas a ofrecer como presente, porque no tienes condiciones, está desempleado o porque los amigos son tantos y tú no tienes medios de ofrecerle algún regalito a cada uno, te voy a decir una cosa:
     
    Las flores se marchitan, las tarjetas se pierden, ni todos los presentes agradan, las cartas se ponen amarillas con el tiempo.  Piensa en ofrecer algo que quede para siempre, que tú posees y que muchas personas riquísimas ya no poseen más:
     
    "Un poco de tu tiempo"
     
    Sé por una hora, una mañana, una tarde o un día: ¡el mejor amigo que alguien pueda tener!  Entrégate enteramente a la amistad.
     
    ¡Los momentos quedan para siempre!  Hacer a alguien feliz es el mayor presente que podemos ofrecer.  Y eso nosotros no lo compramos, lo producimos, con el cariño en los ojos y amor en el corazón.
     
    Haz que de aquí hasta diez años alguien pueda decir: El mejor presente de Navidad que yo recibí fueron algunos momentos que me ofreciste en aquel año.
     
    Somos nosotros, personas muy ricas en posibilidades.  Podemos dar a los demás sin tener que adquirir.  Podemos hacer a alguien sonreír.  Demos un poquito de nuestro tiempo como presente.  Sin grandes sorpresas, pero de todo corazón.
     
    ¡Tú eres el mejor presente que existe!
     
    Y que tu Navidad sea linda, así como la de todos los que tu corazón elige para probar de tu cariño y de tu amistad.
     
     
    November 08

    El silencio del alma

     
     
    EL SILENCIO DEL ALMA
     
    En el silencio de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón.
     
    El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad.
     
    En silencio se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de pronunciar.
     
    En el trabajo callado y tranquilo, los dones de las personas se hacen visibles.
     
     
     
    La palabra, cuando es clara y sincera, nos acerca a los demás, nos ayuda a darnos a conocer, nos muestra lo que los demás piensan y viven.  El silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano.
     
    Ábreme el cofre sagrado de tu silencio, comparte conmigo desde lo que eres, desde lo que vives, desde lo que lloras y desde donde te alegras.
     
    Entraré de puntillas, sin hacer ruido, para no romper la hermosura que me ofreces a través de tu silencio.
     
     

    Tu angel

     
     
    Había una vez una niñita sentada en un parque, todos pasaban por un lado y nunca nadie se detenía a preguntarle qué le ocurría.  Vestida con un traje descolorido, zapatos rotos y sucios, la pequeña niña se quedaba sentada mirando a todo el mundo pasar.  Ella nunca trató de hablar, no dijo una palabra.  Muchas personas pasaron pero nadie se detuvo.
     
    Al día siguiente yo decidí volver al parque a ver si la pequeña niña estaba ahí.  Sí, ahí estaba, en el mismo lugar en el que estaba ayer, con la misma mirada de tristeza en sus ojos.  Me dirigí hacia ella y al acercarme noté que en su espalda había una joroba.  Ella me miró con una tristeza tan profunda que me rompió el alma.  Me senté a su lado y sonriendo le dije: "Hola".  La pequeña me miró sorprendida y con una voz muy baja respondió mi saludo.
     
    Hablamos hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron.  Cuando sólo quedábamos nosotras dos y la oscuridad alrededor, le pregunté por qué estaba tan triste.  La pequeña me miró y con lágrimas en los ojos me dijo: "porque soy diferente".
     
    Yo respondí con una sonrisa: "Lo eres".  Y ella dijo aún más triste:  "Lo sé".  Yo le dije: Pequeña, ser diferente no es malo, tu me recuerdas a un ángel, dulce e inocente.  Ella me miró, sonrió y por primera vez sus ojos brillaron con la luz de la alegría.  Despacio ella se levantó y dijo:  ¿Es cierto lo que acabas de decir?  "Sí", yo le respondí.  "Eres como un pequeño ángel guardián enviado para proteger a todos los que caminan por aquí".
     
    Ella movió su cabeza afirmativamente y sonrió.  Ante mis ojos algo maravilloso ocurrió.  Su joroba se abrió y dos hermosas alas salieron de ahí.  Ella me miró sonriente y dijo: "Yo soy tu ángel guardián".
     
    No sabía qué decir.  Ella me dijo: "por primera vez pensaste en alguien más".
     
    Yo me levanté y pregunté por qué nadie le había ayudado.  Ella me miró y sonriendo dijo:  "tú eres la única persona que podía verme".  Y ante mis ojos desapareció.  Después de ese encuentro mi vida dio un giro de 360 grados.
     
    Cuando pienses que solo te tienes a ti mismo, recuerda que tu ángel guardián está siempre pendiente de ti.