Mooniik's profileEl rincón de MooniikBlogListsGuestbook Tools Help

Blog


    April 24

    Las mentiras

     
     
    LAS MENTIRAS

    Cuentan que un padre de familia fue a un parque de diversiones con
    sus dos hijos, uno de 3 años de edad y el otro de 6 años. La
    entrada tenía un costo de 5 dólares para los niños menores de 5 años
    y de 10 dólares para los niños mayores de 5 años. Cuando se acercó
    a la taquilla donde vendían los boletos, el taquillero le preguntó:
    - ¿Cuál es la edad de los niños?
    El hombre le respondió:
    - 3 y 6 años.
    El taquillero le replicó:
    - ¿Es usted tonto? Me ha podido decir que tienen 3 y 5 años y
    pagar sólo la tarifa de 5 dólares. Ahora que me dijo la verdadera
    edad de sus hijos, tendré que cobrarle más. ¿Acaso cree que alguien
    se hubiera dado cuenta?
    El padre le respondió:
    - Sí, mis hijos.

    Las mentiras pueden socavar la credibilidad, puede desintegrar
    relaciones y corroer la confianza. Las mentiras nos humillan, nos
    deshonran, y nos hace preguntarnos si la persona que nos mintió,
    alguna vez nos ha dicho la verdad.

    El aspecto central de la mentira es que al hablar, creamos el mundo
    que queremos ver. Aunque las llamemos mentiras piadosas, cuando lo
    que decimos no es la verdad, es una mentira.

    ¿Por qué mentimos?

    Mentimos porque sinceramente creemos que es lo mejor que podemos
    hacer para nuestro beneficio en ese momento. Vivimos en un mundo de
    engaños. Las mentiras tienen influencia en la historia y persuaden
    a la gente. La mentira está cobrando aceptación como una filosofía
    de vida, que además la están recibiendo nuestros hijos, y como
    resultado, ellos también mienten. Pronto esta generación pasará a
    ocupar cargos de liderazgo, empezará la actividad laboral, entrará
    al mundo político y al sistema educacional, y se convertirán en
    madres y padres.

    La mentira más seria es cuando es otro el que miente. A nadie le
    agrada admitir que mintió. Sea que nos abstengamos de decir la
    verdad o que digamos una media verdad, a veces mentimos. Nuestras
    razones incluyen lo siguiente: Mentimos para preservar nuestro
    sentido de dignidad. Queremos parecer mejores de lo que somos
    porque queremos agradar a los demás. Exageramos las circunstancias
    para inflar nuestros egos o para esconder nuestra vergüenza, temor y
    desilusiones. Tal vez sea demasiado vergonzoso o doloroso
    confrontar la verdad sobre otros o sobre nosotros mismos. Mentimos
    para evitar que nos descubran. Al decir medias verdades intentamos
    que nuestro cónyuge o nuestros padres no descubran una vida secreta,
    una aventura amorosa, gastos excesivos o drogadicción. Mentimos
    para obtener un beneficio financiero.

    ¿Por qué creemos las mentiras?

    Nos han enseñado a confiar. Enseñamos a nuestros hijos que es
    importante confiar. La confianza es el mejor regalo que un cónyuge
    le puede hacer al otro. En realidad, la confianza es algo crítico
    en toda relación, sea entre amigos, empleado-empleador, el
    presidente de un país y su pueblo, padre-hijo, marido-mujer. Cuando
    alguien no dice la verdad y lo descubrimos, la relación se
    desintegra.

    Los mentirosos triunfan al seducir nuestra confianza y luego al
    violar esa confianza. Después, asumen control penetrando en nuestra
    realidad y nos imponen la realidad de ellos. Nos dicen que lo que
    vemos, creemos, oímos y sentimos es falso. Y porque queremos creer,
    dejamos en suspenso nuestra incredulidad y creemos, una vez más.
    Las mentiras nos apartan de nuestra búsqueda de la verdad y
    desintegran nuestra integridad. El engaño es como una violación
    física pero invisible. En vez de ser un ataque físico, las mentiras
    atacan la mente y hacen impacto en el espíritu. Si el mentiroso es
    alguien ante quien hemos desnudado nuestro cuerpo o nuestra alma, el
    dolor nos llega a inmovilizar. Uno comienza a dudar de uno mismo y
    comienza a cuestionarse en cuanto a los conceptos aprendidos sobre
    amar y confiar.
     
     
    April 23

    Sant Jordi

    FELIZ DIA DE SANT JORDI A TODOS!!!!

     

    April 19

    Canicas rojas

     
     
    CANICAS ROJAS

    Durante los duros años de la depresión, en un pueblo pequeño de
    Idaho, USA, solía parar en el almacén del Sr. Miller para comprar
    productos frescos de granja. La comida y el dinero faltaban y el
    trueque se usaba mucho. Un día en particular, el Sr. Miller me
    estaba empaquetando unas papas. De repente me fijé en un niño
    pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa roída pero limpia
    que miraba atentamente un cajón de arvejas frescas maravillosas.
    Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de las
    arvejas. Me encanta la crema de arvejas y las papas frescas!
    Admirando las arvejas, no pude evitar escuchar la conversación
    entre el Sr. Miller y el niño.

    «Hola Barry, como estás hoy?»

    «Hola Sr. Miller. Estoy bien , gracias. Solo admiraba las arvejas...
    se ven muy bien.»

    «Sí, son muy buenas. ¿Cómo está tu mamá?»

    «Bien. Cada vez más fuerte.»

    «Bien. ¿Hay algo en que te pueda ayudar?»

    «No Señor. Sólo admiraba las arvejas.»

    «¿Te gustaría llevar algunas a casa?»

    «No Señor. No tengo con que pagarlas.»

    «Bueno, qué tienes para cambiar por ellas?»

    «Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa.»

    «¿De veras? ¿Me la dejas ver?»

    «Acá está. ¡Es una joya!»

    «Ya lo veo. Mmmm... el único problema es que ésta es azul y a mí me
    gustan las rojas. ¿Tienes alguna como esta, pero roja, en casa?»

    «No exactamente, pero casi.»

    «Hagamos una cosa. Llévate esta bolsa de arvejas a casa y la próxima
    vez que vengas muéstrame la canica roja que tienes.»

    «Claro que sí!! Gracias Sr. Miller.»

    La Sra. Miller se me acercó a atenderme y con una sonrisa me
    dijo: «Hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos en
    situación muy pobre. A Jim le encanta hacer trueque con ellos por
    arvejas, manzanas, tomates, o lo que sea. Cuando vuelven con las
    canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le
    gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de
    mercadería y la promesa de traer una canica color naranja o verde
    tal vez.»

    Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre. Un
    tiempo después me mudé a Colorado pero nunca me olvidé de este
    hombre, los niños y los trueques entre ellos. Varios años pasaron,
    cada uno más rápidamente que el anterior. Recientemente tuve la
    oportunidad de visitar unos amigos en esa comunidad en Idaho.
    Mientras estuve allí, me enteré
    que el Sr. Miller había muerto. Esa noche sería su velorio y
    sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarlos.

    Al llegar a la funeraria nos pusimos en fila para conocer a los
    parientes del difunto y para ofrecer nuestro pésame. Delante
    nuestro, en la fila, había tres hombres jóvenes. Uno tenía puesto un
    uniforme militar y los otros dos unos lindos trajes oscuros con
    camisas blancas. Parecían profesionales. Se acercaron a la Sra.
    Miller quien se encontraba al lado de su difunto esposo, tranquila y
    sonriendo. Cada uno de los hombres la abrazó, la besó, conversó
    brevemente con ella y luego se acercaron al ataúd. Los ojos azules
    llenos de lágrimas de la Sra. Miller los siguió uno por uno mientras
    cada uno tocaba con su mano cálida la mano fría dentro del ataúd.
    Cada uno se retiró de la funeraria limpiándose los ojos.

    Llegó nuestro turno y al acercarme a la Sra. Miller le dije quién
    era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las
    canicas. Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo al
    ataúd.

    «Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de los
    cuales te hablé. Me acaban de decir cuanto agradecían
    los «trueques» de Jim. Ahora que Jim no podía cambiar de parecer
    sobre el tamaño o color de las canicas, vinieron a pagar su deuda.»

    «Nunca hemos tenido riqueza» -me confió- «pero ahora Jim se
    consideraría el hombre más rico del mundo.»

    Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo.
    Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes.

    Recuerda que... No seremos recordados por nuestras palabras , sino
    por nuestras acciones. La vida no se mide por cada aliento que
    tomamos sino por las cosas que nos quitan el aliento.

     

     



    April 17

    El jardin de la vida

     
     
     
    EL JARDIN DE LA VIDA
     
    Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: no sabía quién era. Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano: -Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es? -No lo escuches -exigía el rosal-, es más sencillo tener rosas y, ¿ves que bellas son? Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: -No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el búho desapareció. -¿Mi voz interior... ? ¿Ser yo mismo... ? ¿Conocerme... ? -se preguntaba el árbol desesperado-. De pronto, comprendió... Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: -Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión. Cúmplela. Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz. Yo me pregunto al ver a mí alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer? ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos naranjos que no saben florecer? En la vida todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar.
     
     
    April 11

    Historia de aquel que cavo su fosa

     
     
     
    HISTORIA DE AQUEL QUE CAVÓ SU FOSA 

     
    Hace mucho tiempo hubo un rey que detestaba las luces por la noche, por lo que decía:

    -Dios nos ha dado las estrellas y la luna y en la noche hace desaparecer el sol para que podamos dormir. Y, ¿durmiendo quién necesita luz? Por lo tanto esta misma noche no habrá ninguna luz prendida por el hombre en toda mi ciudad. Y si alguien encendiera una, morirá.

    Esa misma noche, cuando oscureció, el rey miró hacia fuera desde una de las ventanas de su palacio y vio que toda la ciudad estaba a oscuras. Llamó a su visir y le ordenó que trajera disfraces diciendo:

    -Saldremos a la ciudad y miraremos si alguien ha sido capaz de desobedecer nuestra orden.

    Caminaron por todos los lugares y no vieron ninguna luz, pero cuando llegaron a la periferia de la ciudad vieron un débil brillo de luz y se dirigieron hacia él. Descubrieron que provenía de un café y que la luz no era más que una mecha sobre un plato de aceite. El rey y su visir entraron, se sentaron y pidieron café. Un joven se los trajo y era la única persona que había en el lugar.

    El rey tomó su café, bebió un vaso de agua y le preguntó al joven:

    -¿Te gusta el rey de este país?

    El joven respondió:

    -Para algunos será suficientemente bueno, pero para nosotros no lo es, y no me gusta.

    Entonces el monarca dijo:

    -Pienso que el rey es bueno y es el mejor de los gobernantes. Y desde su sabiduría ha prohibido la luz. ¿Cómo es que tienes una luz en tu negocio?

    El joven respondió:

    -¿Viene alguien a tomar café en la oscuridad? ¿Usted habría encontrado este lugar y estaría aquí ahora tomando café si no hubiera visto la luz? En este lugar nos ganamos la vida mi madre y yo y comeremos con lo que hemos ganado con su café. El rey no piensa en nosotros y no le importamos. Él sólo se sienta en su palacio y hace leyes tontas aconsejado por un malvado visir, cuyo único interés es hacer dinero con la expansión del reino.

    El visir llevó la mano a su daga, pero el rey le hizo señas para que no hiciera nada. El muchacho prosiguió:

    -Pero no le digan al rey que tengo luz aquí y no le cuenten mis palabras. Recuerden que aquel que cava una fosa para su hermano cae él mismo en ella.

    Entonces el rey dijo:

    -¿Qué es lo que has dicho?

    El joven respondió:

    -Dije, que aquel que cava una fosa para su hermano, cae él mismo en ella.

    El rey quedó muy complacido con las palabras del muchacho, entonces le dijo:

    -Sabes que yo soy el mismo rey y él es el visir. Te perdono por la luz dado que la necesitas para tu café. Y te perdono tus palabras dado que has dicho lo que estaba en tu corazón. Y como los reyes estamos necesitados de consejos sabios, vendrás todos los días a verme a mi corte y me dirás este mismo sabio consejo y yo te premiaré dándote oro.

    El joven quedó muy complacido con las palabras del rey, pero el visir no, porque pensó que este joven volvería contra él el favor del rey. Todos los días el joven iba al palacio y decía esas palabras al rey y el rey lo premiaba con oro. Al rey le gustaba el joven y le concedió un manto de honor , tierras y riquezas.

    Pero un día el visir se presentó delante del rey y le dijo:

    -¡Oh!, mi maestro, hay algo que no me gustaría hablar.

    -¿Qué es?, -preguntó el Rey.

    El Visir contestó:

    -El joven que viene a verte todos los días me habló diciendo; dile al rey que un olor feo sale de su boca, tiene un aliento horrible. Dile por favor que vuelva su cabeza cuando me hable para que no me enferme con semejante olor.

    El rey se puso negro de furia y dijo:

    -¡Qué vuelva la cabeza! Yo soy el rey y prefiero cortar cabezas. ¡Envíamelo!

    Entonces el visir fue a buscar al joven y le dijo:

    -El rey reclama tu presencia. Y me pidió que te dijera que un olor muy feo sale de tu boca. Por lo que es mejor que te cubras el rostro con tu manto cuando entres y vuelvas tu cabeza cuando hables.

    Y el joven fue al rey y lo saludó. Se cubrió el rostro con su manto y desvió hacia un lado su rostro. Esto hizo que el rey se encolerizara y concibió cortarle la cabeza, cuando vio que el joven se volvía hacia un lado.

    El rey le dijo al joven:

    -Tengo la intención de hacerte el más feliz de todos mis súbditos. Entonces cogió papel y pluma y escribió una carta al capitán de la guardia del tesoro, la selló para que no pudiera ser abierta y se la entregó al joven diciéndole:

    -Esto es una orden para que el capitán de la guardia del tesoro pague al portador la suma de cien mil dinares de oro. Ve y toma tu oro.

    El visir se fue detrás del joven y había oído las palabras del Rey, sin saber cual era su plan, pensó:

    -Mi plan ha fallado dado que le rey debe amar a este joven y no se ha enfurecido por su insulto. Ahora este joven será el más rico del país. Y empezó a pensar en la peor villanía posible. El no sabía que el rey había escrito "corte la cabeza al portador de esta carta". Por lo que el visir fue detrás del joven y le dijo:

    -Felicidades por tu buena suerte y te propongo ahora que eres rico me permitas ser tu sirviente. Seguro que los tesoros te engañaran, porque ¿sabes acaso contar semejante suma de oro? Por lo que dame tu carta y yo cobraré el dinero y te lo llevaré a tu casa con mis propios sirvientes.

    El joven que era confiado le dio la carta y se fue a su casa a esperar al visir. El visir fue a al capitán del tesoro, le dio la carta éste la abrió y la leyó, al momento mandó a sus soldados que lo detuvieron y a pesar de sus gritos le cortaron la cabeza con una espada.

    El rey que esperaba a su visir, al ver que no llegaba, mandó buscarle y así supo lo que había pasado. Quedó estupefacto por la noticia sin comprender qué había sucedido, de modo que mandó llamar al joven para le explicara. El joven le contó todo lo concerniente al visir y agregó:

    -Vuestro aliento es dulce, pero el visir me dijo que mi aliento era pestilente.

    El Rey complacido premió al joven y le convirtió en su visir de confianza en lugar de aquel que había cavado su fosa.

     

     



    April 09

    Volver a empezar

     
     
    VOLVER A EMPEZAR

    ¡Levántate!
    No te dejes vencer ante las adversidades de la vida, no te dejes
    arrastrar por la corriente que parece inefable, ineludible, fatal.
    Aférrate a tus raíces, arremángate y ponte a remar. Sabrás que el
    mundo no se ha hecho por sí mismo si la conciencia no lo hubiera
    moldeado. El mundo es contenido por el pensamiento, así, de tal
    manera construirás tu mundo, tus sueños, tus ilusiones.

    No te dejes arrastrar por la corriente que parece terrible porque
    mientras más pienses en ella, más fuerza le darás. Tu pensamiento ha
    obrado siempre a lo largo de tu vida. ¿Es que no lo sabes?. ¿Quién
    te ha hecho creer que no eres lo que eres?. ¿Alguien te ha moldeado
    a su gusto?. Es hora de sacarte cosas viejas, cosas que no funcionan
    ya. Es hora del cambio y la renovación, es la hora de tu vida, es el
    momento de tus sueños, es el tiempo de tu tiempo, porque no tienes
    más que una vida. ¡Vívela como tú quisieras!. Vive tu vida porque
    es el cuaderno en el que quedan muchas hojas en blanco por escribir,
    colores a inventar en la paleta de tu alma.

    ¡Recréate!
    Vístete nuevamente de felicidad y camina con la frente en alto. Tú
    no eres menos que nadie. Nadie puede darte lo que tú no te das.
    Búscate en el rostro de un niño, mírate jugando como cuando apenas
    mirabas al mundo renacer en cada ilusión de tu infancia. Vuelve a
    creer en los reyes magos, en los ángeles, en los duendes del jardín.
    Vuelve a tu divina raíz y nútrela otra vez con la ilusión. No
    permitas que alguien quiera vivir la vida por ti, porque sabes que
    no podrá hacerlo, nunca nadie podrá vivir la vida por ti. Nunca dos
    personas podrán ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Tú eres un
    precioso instante en la historia del universo, y un espacio que éste
    te ha dedicado para que brilles como una estrella y colmes de luz a
    las vidas que a ti se acerquen.

    Levántate y no te dejes vencer, ni por la lucha diaria, ni por un
    amor fallido, no te entregues al sopor de una cama a mirar el techo
    o cerrar los ojos voluntariamente en la oscuridad de una habitación.
    Levántate y anda. Anda lejos, anda cerca, sonríe con la gente que
    pasa, acaricia a un niño, date el gusto de saborear aquello que
    tanto te gustaba en otros tiempos. Cómprate algo lindo y disfrútalo
    .

    ¡Ámate!
    No permitas que nada ni nadie destruya ese don precioso que brilla
    dentro de ti. No permitas que se termine el brillo del amor en tu
    alma, porque quienes te han amado tanto, aún, con el paso del tiempo
    te siguen amando y deseándote el bien. Hazles el homenaje de no
    permitir que nadie quiera doblegarte y someterte a su voluntad.
    Ámate como ellos te han amado y respétate tú también.

    Reconoce en cada buen recuerdo el germen de tu vida y corrige los
    errores del hoy, podando las hojas muertas del árbol que sostiene tu
    historia. Rodéate de luz y sé luz, descansa pero no te dejes caer.
    No te dejes vencer por las corrientes que parecen tan terribles, tan
    inefables, no les des mayor atención de la que debes darle, porque
    si todo el tiempo piensas en las contrariedades de la vida,
    terminarás confundiéndote con lo mismo que no deseas.

    ¡Libérate!
    Saca tus nudos corporales y muévete. Baila, camina, corre, mueve tu
    cuerpo hasta darle mayor fluidez. A veces las zonas más duras del
    cuerpo son la materialización de muchas horas de pensamiento
    negativo o trabajo sin placer, rutinas que habrás debido cumplir,
    pero que se pueden demoler, ablandar y restaurar.

    Libérate de tus miedos ocultos. Piensa en ellos y destrábalos
    hablándoles como si fueran personas con las que tienes problemas y
    que son difíciles de abordar. Sácalos de tu interior con paciencia,
    razón y voluntad. Háblales y diles que se retiren, que desde ahora
    en adelante vas a manejar tus sueños, tus ilusiones, tus planes
    directamente, sin intermediarios fantasmas. Libérate y confía, en
    Dios y en ti. Libérate y empieza a ser un poquito más feliz.

    ¡Perdónate!
    Tal vez algún error pasado no te deje en paz por momentos, tal vez
    alguna falta cometida haya sido motivo suficiente para que te
    impongas un castigo por el solo proceso conciente de saber que has
    cometido un error. Pero siempre hay una oportunidad de cambiar,
    corregir y mejorar. Solo piensa en cómo enmendarlo, en cómo
    modificar una situación pasada. Pídele a Dios el sano consejo para
    corregir una situación. Dile que ya no quieres seguir con un
    sentimiento que se arrastra dentro de ti silenciosamente y te hace
    cada día más presa de sus tormentos. Decídete a perdonar y a
    perdonarte, de esa forma encontrarás el recto camino a la liberación
    del alma y la felicidad entrará por tu puerta como un pájaro en un
    día soleado.

    ¡Renuévate!
    No guardes cosas viejas si no las vas a usar nunca. Haz un regalo a
    alguien que le gusten esas cosas, o véndelas y cómprate algo mejor y
    si no sirven, tíralas, porque de nada sirve quedarse atrapado en
    objetos del ayer. Tu mayor tesoro es el buen recuerdo, eso nadie te
    lo podrá quitar, ni se podrá oxidar. Esa es la joya de tu alma, la
    luz que te hace cada día mejorar desde la experiencia y la plenitud
    de saber que bien has vivido la vida.

    Y no te olvides de sonreírle a la imagen del espejo, porque de tal
    manera aprenderás a desplegar el buen humor, las buenas formas y la
    simpatía. Después de todo, el sujeto que llevas dentro de vez en
    cuando necesita de tu sonrisa y saber que desde tu conciencia
    irradias una buena onda hacia afuera tanto como la que envías a tu
    alma. Y así cuando pase el tiempo, verás que todo es un continuo
    movimiento y un eterno retorno siempre desde una dimensión superior.
    ¡Siempre mejorando y liberándote!

    ¡Ámate y déjate amar!
    Aunque parezca difícil emprender el camino y avanzar, cuando hayas
    dado varios pasos, estarás nuevamente andando el sendero de la
    felicidad. Recuérdalo siempre: nunca es tarde para...
    volver a
    empezar.
     
     
    April 06

    El triple fitro

     
     
    El TRIPLE FILTRO

    En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el
    gran respeto que profesaba a todos.
    Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
    - ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?.

    - Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada
    quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del
    triple filtro.

    - ¿Triple filtro?

    - Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi
    amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a
    decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

    El primer filtro es la verdad.
    ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

    - No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

    - Bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o
    no.
    Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad.
    ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

    - No, por el contrario...

    - Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro
    de que sea cierto.
    Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de
    la utilidad.
    ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

    - No, la verdad que no.

    - Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto,
    ni bueno, e incluso no me es útil, ¿para qué querría yo saberlo?.

    Usa este triple filtro cada vez que oigas comentarios sobre alguno
    de tus amigos(as) cercanos(as) y queridos(as). La amistad es algo
    invaluable, nunca pierdas a un(a) amigo(a) por algún mal entendido o
    comentario sin fundamento.

     

     


    April 04

    Granadas para curar

     

    GRANADAS PARA CURAR

    Un estudiante fue con un maestro para aprender el arte de curar. Vieron venir a un paciente y el maestro dijo:

    -Este hombre necesita granadas para curar.

    El estudiante recibió al paciente y le dijo:

    -Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita.

    El hombre se fue protestando y probablemente no consideró en serio el consejo. El estudiante corrió a su maestro y preguntó qué es lo que había fallado. El maestro no dijo nada y esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.

    Pasó un tiempo y el maestro dijo de otro paciente:

    -Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quién actúe.

    Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones. El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:

    -Necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate.

    El paciente interrumpió exclamando:

    -¡Granadas!, ¿y eso es lo que podría mejorarme?.

    El paciente curó y el estudiante tuvo una ocasión más para aprender. El remedio es la mitad de la cura, la otra mitad es la respuesta de aquel a quien se cura.

     

     

    El zorro invalido

     

    EL ZORRO INVALIDO

    Una vez un hombre vio a un zorro inválido y se preguntó cómo haría para estar tan bien alimentado. Decidió pues, seguirlo y descubrió que se había instalado en un lugar donde solía ir un gran león a devorar a sus presas. Cuando el león terminaba de comer, se alejaba y entonces el zorro iba y se alimentaba a placer.

    El hombre se dijo:

    -Yo también quiero que el destino me ofrezca de igual manera.

    Y se marchó a un pueblo y se sentó en una calle cualquiera a esperar. Pasó el tiempo y no sucedió nada, excepto que cada vez estaba más hambriento y débil. Entonces, en su debido momento, escuchó una voz interior que le dijo:

    -¿Porqué quieres ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros?, ¿por qué no ser como un león para que otros se beneficien de ti?

     

     

    Buena o mala suerte

     

    BUENA O MALA SUERTE

    Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

    -Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

    El hombre lo miró y le dijo:

    -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

    Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

    -No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

    El hombre lo miró y le dijo:

    -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

    Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

    -¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

    El hombre, otra vez lo miró y dijo:

    -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

    Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

    -Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

    Otra vez el hombre lo miró diciendo:

    -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe

     

     

    April 03

    El pastel

     
     
    EL PASTEL
     
    Una hija le cuenta a su madre como todo esta mal, esta reprobando
    algebra, su novio termino con ella y su mejor amiga se esta
    cambiando de ciudad. Mientras tanto, la mama esta preparando un
    pastel y le pregunta a su hija si quiere comer algo, y la hija
    dice, "Claro mama, me encanta tu pastel".

    "Ten , tomate este aceite," le ofrece su madre. "Eso imposible!"
    dice la hija.

    "¿Que tal un par de huevos crudos?"... "Que asco, Mama!".

    "¿Entonces quieres algo de harina?, ¿O que tal bicarbonato?"

    "Mamá, todo eso es asqueroso!".

    A lo cual la madre responde : "Si, todas esas cosas parecen malas
    por si solas, pero cuando las unes de la manera adecuada, hacen un
    pastel maravillosamente delicioso!".

     
    April 02

    El viejo samurai

     
     
    El viejo samurai.

    Había una vez en el antiguo Japón, un viejo samurai , ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

    Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género. Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante. Nunca había perdido un combate.

    Sabiendo de la fama del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible. El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar. El joven empezó a insultar al viejo maestro. Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible. Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró.

    Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

    -Si alguien te hace un regalo y tu no lo aceptas, ¿a quién pertenece ese regalo? -preguntó el samurai.

    -A quién intentó entregarlo -respondió un discípulo.

    -Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia -dijo el maestro-, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.