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    September 21

    EL AMOR ES CIEGO??



    ¿EL AMOR ES CIEGO?


    Generalmente, cuando se ve una mujer muy linda con un hombre un poco
    feo, o viceversa; o, cuando un hombre está enloquecido por una mujer
    que lo trata mal, o viceversa; o, en general, cuando se ve una
    pareja en la que una de las dos partes no corresponde a la otra, la
    gente dice: ¡El amor es ciego!.

    ¿Es esta frase cierta?, ¿Son las circunstancias descritas, el motivo
    de este hecho cabal?. La respuesta es... ¡NO!.

    Ciego es el hombre y ciega la mujer que no ven el amor que los
    circunda. El amor es una realidad. En todo lado se puede observar
    gente con el corazón roto, por causa de aquel o aquella persona que:
    no los quiso, no los amó, los engañó, se fue con otro(a), los
    traicionó... etc. Esta persona "X" que sufre su agonía, es ciega
    porque, en su egoísmo de tratar de alcanzar aquello que simplemente
    no es, no escucha el amor que toca su puerta, no ve a quien
    verdaderamente le ama y, lo que es más, puede incluso tomar a esa
    persona como paño de lágrimas de sus historias y herirlo con su
    enorme ceguera.

    Ciego(a), sordo(a) y mudo(a), el hombre(la mujer) que no es capaz de
    ver lo que tiene en frente de sí y, por el contrario, se entrega al
    círculo vicioso de aquella frase, herrada también, que reza "un
    clavo saca otro clavo".

    Si sufres una pena o desengaño amoroso, no culpes al "Amor"
    de defectos que no le corresponden. Ciego(a) eres tú, que no eres
    capaz de asimilar la realidad. Fíjate bien, mira a tu alrededor,
    seguro hay alguien que te ama verdaderamente y que tú, por tu
    vanidad y orgullo, no eres capaz de amar.

    Supera tus traumas y no caigas en círculos viciosos. Recuerda que la
    gente que realmente te ama hoy, ¡está ahí!, soportando tus desdenes,
    pero de pronto, mañana no habrá hombro que soporte tus torrentes de
    lágrimas vacías.




    September 19

    SOLO BEBI REFRESCO!!




    ¡SÓLO BEBÍ REFRESCO!


    Papá... fui a una fiesta y recordé lo que me dijiste... que no
    bebiera, así que bebí refresco. Realmente me sentía orgullosa por
    dentro, de la manera que dijiste que sucedería. Papá, no bebí y
    manejé, aunque los otros dijeron que debería beber otra cosa.

    Sé que hice lo correcto, ya sé que generalmente tienes la razón.
    Ahora la fiesta está acabando, finalmente todos se alejan manejando.
    Cuando entré en mi automóvil yo supe que llegaría a casa en un solo
    pedazo, debido a la manera que me criaste, tan responsable y
    dulcemente. Empecé a alejarme en mi carro, pero cuando llegué al
    camino otro automóvil no me vio y me pegó muy fuerte.

    Cuando estaba allí en el pavimento, oía al policía decir que el otro
    tipo estaba ebrio y ahora seré yo quien pagará con mi propia vida.

    Estoy acostada aquí muriendo... papá, deseo que llegues aquí pronto!.
    Como podría pasarme esto a mi, papá?. Mi vida acaba de estallar como
    un globo. Hay sangre alrededor de mí y la mayoría es mía. Y oigo que
    el médico dice que me moriré en poco tiempo, sólo quería decirte
    algo... "¡Te juro que no bebí!".

    Eran los otros, papá. Los otros no pensaron. El ebrio probablemente
    estaba en la misma fiesta en la que yo estaba. La unica diferencia es
    que el bebió y yo no. ¿Por qué estropear mi vida entera?. Estoy
    sintiendo dolores punzantes ahora, dolores igual que un cuchillo.

    El tipo que me chocó está caminando, y yo pienso que no es justo,
    estoy aquí muriendo y todo lo que él puede hacer es mirar. Dile a mis
    hermanas que no lloren, dile a mamá que sea valiente. Y
    cuando me vaya al cielo pongan "La Niña de Papá" en mi tumba.

    Alguien le debería haber dicho a ese hombre que no bebiera y
    manejara. Si sólo alguien le hubiera dicho eso, y el hubiese seguido
    el consejo, yo todavía estaría viva. Mi respiración esta recortándose
    papá. Me estoy asustando mucho. Por favor no lloren por mi...

    Papi, cuando tú me necesites siempre estaré allí. Tengo una última
    pregunta papá, antes de decir adiós. No bebí y manejé, así que...
    ¿por qué soy yo quien muere?.

    Alguien hizo el esfuerzo para escribir esto, así que por favor,
    cuando bebas... recuerda a lo que te expones tú mismo(a), los que van
    contigo, y los que estén en la calle a la misma hora que tú .



    LO QUE VA... REGRESA



    LO QUE VA... REGRESA


    Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día,
    mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento
    pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus
    herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hasta la cintura en
    el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y
    esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de
    lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.

    Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble
    elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho
    al que el granjero Fleming había ayudado.

    "Yo quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi
    hijo".

    "No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", el granjero
    escocés contestó.

    En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.
    "¿Es su hijo?" el noble preguntó."Sí", el granjero contestó
    orgullosamente.

    "Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el
    mismo nivel de educacion que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se
    parece a su padre, no dudo que crecera hasta convertirse en el hombre
    del que nosotros dos estaremos orgullosos". Y el granjero aceptó.

    El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al
    tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en
    Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el
    renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

    Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano
    estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué salvo su vida esta vez?... La
    penicilina.

    El nombre del noble... Sir Randolph Churchill.
    El nombre de su hijo... Sir Winston Churchill.

    Alguien dijo una vez:
    Lo que va, regresa.




    EL INVENTARIO




    EL INVENTARIO


    A mi abuelo aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo
    distante... casi ausente. Pienso ahora que tal vez presentía que ese
    era el último día de su vida.

    Me aproxime y le dije: "¡Buen día, abuelo!".

    Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un
    misterioso instante, exclamó:
    "¡Hoy es día de inventario, hijo!".

    "¿Inventario?" (pregunté sorprendido).

    "Si. ¡El inventario de las cosas perdidas!" Me contestó con cierta
    energía y no sé si con tristeza o alegría. Y prosiguió:
    "Del lugar de donde yo vengo, las montañas quiebran el cielo como
    monstruosas presencias constantes. Siempre tuve deseos de escalar la
    más alta. Nunca lo hice, no tuve el tiempo ni la voluntad suficientes
    para sobreponerme a mi inercia existencial.
    Recuerdo también, aquella chica que amé en silencio por cuatro años;
    hasta que un día se marchó del pueblo, sin yo saberlo.
    ¿Sabes algo?. También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero mis
    padres no pudieron
    pagarme los estudios. Además, el trabajo en la carpintería de mi
    padre no me permitía viajar. ¡Tantas cosas no concluídas, tantos
    amores no declarados, tantas oportunidades perdidas!".

    Luego, su mirada se hundió aun más en el vacío y se le humedecieron
    sus ojos. Y continuó:
    "En los treinta años que estuve casado con Rita, creo que sólo cuatro
    o cinco veces le dije -te amo-".

    Después de un breve silencio, regresó de su viaje mental y mirándome
    a los ojos me dijo:
    "Este es mi inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A
    mí ya no me sirve. ¡A ti sí!. Te lo dejo como regalo para que puedas
    hacer tu inventario a tiempo".

    Y luego, con cierta alegría en el rostro, continuó con entusiasmo y
    me dijo:
    "¿Sabes qué he descubierto en estos días?".

    "¿Qué, abuelo?", respondí.

    Aguardó unos segundos y no contestó, solo me interrogó nuevamente:
    "¿Cuál es el pecado más grave en la vida de un hombre?".

    La pregunta me sorprendió y sólo atiné a decir, con inseguridad:
    "No lo había pensado. Supongo que matar a otros seres humanos, odiar
    al prójimo y desearle el mal. ¿Tener malos pensamientos, tal vez?".

    Su cara reflejaba negativa. Me miró intensamente, como remarcando el
    momento y en tono grave y firme me señaló:
    "El pecado más grave en la vida de un ser humano es el pecado por
    omisión. Y lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener
    tiempo para encontrarlas y recuperarlas".

    Al día siguiente regresé temprano a casa, luego del entierro del
    abuelo, para realizar en forma URGENTE mi propio "inventario" de las
    cosas perdidas.

    EL EXPRESARNOS NOS DEJA MUCHAS SATISFACCIONES, así que no tengas
    miedo y procura no quedarte con las ganas de nada por hacer o por
    decir... ¡antes de que sea demasiado tarde!.

    Y tú, ¿ya hiciste tu inventario?...





    September 12

    LA BOTELLA DE AGUA


    LA BOTELLA DE AGUA


    Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed.

    Casi sin darse cuenta llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin
    ventanas ni techos. El pobre hombre se encontró con una pequeña
    sombra donde acomodarse para huir del calor y el sol del desierto.
    Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada,
    se arrastró hacia allí, tomó de la manivela y comenzó a
    bombear, a bombear y a bombear sin parar... pero nada sucedía!!!.

    Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, notó que a su lado había
    una botella vieja, la miró, la limpió de todo el polvo que la
    rodeaba y pudo leer un recado que decía: "Usted necesita primero pre-
    cargar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo,
    después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes
    de marcharse".

    El hombre desenrosco la tapa de la botella, y en realidad, ahí
    estaba el agua. ¡La botella estaba llena de agua!. De repente, él se
    vio en un dilema... si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir,
    pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría
    agua fresca, bien fria, del fondo del pozo, y podría tomar toda el
    agua que él quisiese, o tal vez no; tal vez la bomba no funcionaría
    y el agua de la botella sería desperdiciada. ¡Podría morirse de sed!.

    ¿Qué debería hacer?... ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que
    saliese agua fresca?, o ¿beber el agua vieja de la botella e ignorar
    el mensaje que le había dejado un desconocido?. ¿Debería perder toda
    aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones aparentemente
    poco confiables, escritas no se sabe cuánto tiempo atrás?.

    Con grandes dudas, el hombre derramó toda el agua en la bomba,
    enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba empezó
    a rechinar y rechinar sin parar pero... ¡nada pasaba!. La bomba
    continuaba con
    sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño
    flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia, ¡agua fresca y
    cristalina!.

    El hombre llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y
    tomó aun más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de
    nuevo para el proximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó la
    pequeña nota y aumentó la frase:
    "¡Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua antes de
    obtenerla nuevamente!".

    ¿Cuántas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues éste
    demandará de una inversión de tiempo, dinero, preparación y
    conocimiento?. ¿Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con
    los resultados mediocres?.

    Unas pocas veces en la vida se nos presentan "oportunidades
    bellísimas" que pueden ayudarnos a ser mejores personas, o abrirnos
    nuevas puertas que nos conducen a un mundo mejor. Pero quizás
    siempre tememos, en vez de entregarnos y confiar, nos frenamos a
    nosotros mismos quedándonos inmóviles delante del camino porque las
    dudas y nuestra inseguridad nos paraliza, y tomamos así sólo un
    poquito de la vida, casi insuficiente, cuando si venciéramos
    nuestros miedos y temores, tendríamos a nuestro alcance toda la
    fuente para tomar todo lo que deseásemos.